Banderas Rojas en el BDSM

Para mantener una relación sana, especialmente dentro del BDSM, hay que ser consciente de las señales de un comportamiento no saludable. Por supuesto, estas señales de alerta pueden aparecer en cualquier tipo de relación, pero son muy importantes cuando se tiene una relación con una dinámica de poder o un mayor riesgo de lesiones.



Las sumisas, especialmente, a menudo se encuentran en una dinámica poco saludable sin saber cómo detectar los problemas. Los dominantes también pueden experimentarlo. Para que sepas detectar esos problemas, aquí tienes un bosquejo de algunas de las banderas rojas más comunes que se dan en el BDSM y algunos recursos para ayudarte a lidiar con ellas.



1. Insiste en que no necesitas una palabra de seguridad


Aunque algunas personas prefieren tener sesiones sin una palabra de seguridad, siempre estaremos en contra de esta práctica. Las palabras seguras son cruciales para una relación BDSM saludable porque sin ellas no hay forma de revocar el consentimiento, y eso significa que tú o tu pareja podéis no querer continuar, pero no tenéis forma de comunicarlo.


Si tu pareja insiste en que no uses una palabra de seguridad, debes ser firme al decir que no será así. Deberías tener una precaución extrema si decidieses tener una sesión con alguien que ha sugerido esto, ya que demuestra falta de responsabilidad y de salud mental por su seguridad o por la tuya. Para poder tener una relación segura siempre ha de establecerse una palabra de seguridad. Si no quieres usarla, no la uses, pero tenla siempre preparada.



2. No respeta tu palabra de seguridad


Una vez más, en una relación BDSM se requiere tener palabra de seguridad. Si tu pareja ignora o se niega a respetar tu palabra de seguridad, es abuso. La sesión tiene que terminar si empleas tu palabra de seguridad, siempre, sin excepciones. El uso de la palabra de seguridad es una revocación del consentimiento y cualquier otra cosa sin consentimiento explícito es agresión.


Nunca, nunca tengas sesiones con alguien que no respete tus necesidades de detener o pausar la sesión. Es peligroso y enormemente abusivo.



3. Te hace sentir culpable por usar tu palabra de seguridad


Nunca, nunca te sientas culpable por tener que parar. No importa si la razón es que súbitamente te sientes emocionalmente muy mal, o porque tienes calambres en la pierna; nunca dejes que tu pareja te diga que no estás bien.


Cualquier pareja que te hace sentir mal por la seguridad es una persona peligrosa e insana y no merece tu confianza. Es emocionalmente abusivo hacer que alguien se sienta mal por tener que detener una sesión o un encuentro sexual. No lo toleres, tienes todo el derecho del mundo a decidir si necesitas parar.



4. Afirma no tener límites duros o blandos


Esto es más común con las sumisas, pero los Dominantes también lo hacen. Afirmar que uno no tiene límites muestra falta de experiencia y/o falta de honestidad. Aunque algunas personas tienen más límites que otras, todos tenemos límites. Si tu pareja insiste en que no tiene límites, pregúntale acerca de algo que consideres extremo y comprueba si está de acuerdo. Siempre has de expresar claramente tus límites y requerir de tu pareja que haga lo mismo, de modo que ambos seáis conscientes ellos. Nadie debe entrar en una sesión a ciegas, sin saber dónde están los límites.



5. Te presiona para que aceptes violar tus límites personales.


Si has establecido límites y tu pareja quiere expandirlos, hay dos maneras de hacerlo:

  1. Llegado el momento en que te sientas preparado, expresas el deseo de querer superar un cierto límite y tu pareja discute contigo maneras en que pueden ayudarte a hacerlo de una manera segura y controlada, con el fin de ayudarte a explorar tu sexualidad.

  2. Tu pareja te persigue para que hagas algo fuera de tus límites y te sientes realmente incómodo con ello.

Si tu situación te suena como la número 2, necesitas tener una conversación seria con tu pareja acerca de los límites, o necesitas dejar la relación.


Una dinámica sana no implica el uso de fuerza real de ningún tipo. Recuerda que todo dentro de una relación BDSM es consensuado y que, si tu pareja te está empujando a hacer algo en lo que tú no consientes, ello no es sano. Técnicamente, es abuso o agresión sexual. No toleres este comportamiento y busca ayuda si la necesitas.



6. Tiene una sesión cuando está enfadado o molesto


Este es otro signo de una relación abusiva. Un buen compañero no tienes una sesión cuando está enfadado o molesto. Esto puede llevar a problemas de seguridad, problemas emocionales y abuso.


Los dominantes que están enojados y desean castigar a sus sumisas necesitan tomarse el tiempo necesario para pensar en un castigo apropiado en lugar de arremeter contra ellas. La violencia física nunca es una manera de resolver problemas subyacentes. La sumisa debe saber por qué está siendo castigada, estar de acuerdo en que es justo y sentirse perdonada después del castigo.


Las sumisas que quieren tener una sesión cuando están enfadadas a menudo están encubriendo problemas de salud mental. Mientras que las personas sanas pueden tener una sesión después de un mal día y sentirse mucho mejor, las personas enfermas tendrán la sesión para "herirse a sí mismas", por así decirlo, y seguirán sintiéndose mal después de tenerla. Si este es el caso, la sumisa debe buscar ayuda para resolver sus problemas de salud mental en lugar de usar la relación BDSM como un medio para autolesionarse. Hacer el papel de sádico con una masoquista inestable puede terminar muy, muy mal. Es peligroso y nunca debería considerarse. Pon la salud mental de tu pareja por encima del juego en todo momento.



7. Insiste en que te dirijas a él con un título específico (Señor, Amo, puta, zorra) la primera vez que lo conozcas


Este es un problema que muchas personas enfrentan con parejas potenciales. El hecho es que no eres la puta ni el Amo de nadie hasta que hayas formado una relación de algún tipo con esa persona y ambos estéis de acuerdo con estos títulos. No dejes que nadie te haga sentir que tienes que dirigirte a él de una manera que no te gusta o que te traten de una manera irrespetuosa.



8. No te proporciona cuidados posteriores


El cuidado posterior es absolutamente crucial para una relación BDSM saludable, especialmente aquellas que involucran sadismo y masoquismo. De hecho, el cuidado posterior es a menudo una diferencia definitoria entre el BDSM y el abuso. El cuidado posterior debe hacerse automáticamente. Si necesitas cuidados posteriores y tu pareja no se da cuenta, habla con tu pareja. Tanto los dominantes como las sumisas que necesitan cuidados posteriores tienen derecho a ellos después de una sesión.


Si tu pareja ignora tus necesidades y no te proporciona cuidados posteriores, necesitas dejar la relación. Esto es un abuso de poder y muestra una falta de responsabilidad. Nunca debes dejar una sesión sintiéndote mal. El cuidado posterior es clave para mantener una relación sana. En este artículo puedes encontrar más información sobre los cuidados posteriores.



9. Insiste en que dejes de usar anticonceptivos o protección durante el sexo


A algunas personas no les gustan las restricciones del control de la natalidad cuanto tienen relaciones sexuales con su pareja. Eso está bien para las relaciones estables con la intención de cuidar a cualquier niño que resulte de un posible embarazo. Sin embargo, si tú no tienes la intención de quedarte embarazada y tu pareja insiste en que dejes de usar métodos anticonceptivos, ello es una señal de alerta importante. Es abusivo y altamente peligroso.


Lo mismo sucede con las parejas que utilizan protecciones como los condones para prevenir la propagación de las enfermedades de transmisión sexual. Nunca aceptes no usar estos métodos si deseas hacerlo. Si una persona en una relación quiere usarlos, hay que usarlos. Punto.



10. Inicia una sesión cuando tú o tu pareja estáis intoxicados


Las parejas pueden y deben tomar sus propias decisiones al respecto, y esto no es más que una exposición de los hechos. Tener una sesión con una persona intoxicada es abuso, incluso si estáis en una relación comprometida. Una persona que está borracha o drogada (o bajo el efecto de ciertos medicamentos) no puede consentir a tener relaciones sexuales legalmente en muchos países, y tú o tu pareja podéis ser acusados de violación, incluso si la otra persona dijo "sí". Los contratos y el consentimiento antes de la intoxicación tampoco son válidos en los tribunales.


El motivo de que sea así es que una persona intoxicada no puede razonar correctamente ni, por supuesto, evaluar correctamente los riesgos de lo que está haciendo. Esto último aumenta peligrosamente los riesgos de una sesión BDSM, en algunos casos hasta resultar en accidentes mortales. Una persona intoxicada podría llegar a hacer cosas que nunca haría estando sobria porque su juicio está alterado. Al no poder dar un consentimiento en plenas facultades, y al no poder evaluar los riesgos que se están corriendo, nunca debes tener una sesión cuando tú o tu pareja estáis intoxicados.


Para estar seguro, espera siempre hasta que la persona intoxicada esté sobria antes de tener una sesión. Por tu seguridad y la de tu pareja, no tengas una sesión con una persona intoxicada.



11. Se niega a tener conversaciones sobre consentimiento, límites o deseos


La comunicación es absolutamente importante en una relación. Si tu pareja no puede comunicar cosas importantes como límites, palabras de seguridad, consentimiento o sus deseos, la relación va a ser difícil. Esto es una bandera roja porque puede llevar a problemas en el futuro. Las relaciones son difíciles sin una comunicación adecuada; simplemente no hay manera de evitarlo. Insiste en hablar de los temas importantes o encuentra a una nueva pareja que lo haga.



12. No te trata como un igual o te falta el respeto fuera de la sesión


A menos que hayas discutido y acordado una relación las 24 horas del día, los 7 días de la semana, la sesión termina con su progresión natural o con una palabra de seguridad. Esto significa que la humillación y el contacto físico doloroso se detienen allí. Las sumisas que se ven menospreciados por sus parejas fuera de una sesión o en momentos inapropiados necesitan evaluar su relación. Tu autoestima nunca dependerá de tu pareja y nadie merece estar con alguien que le haga sentir mal sin su consentimiento.



Si algunas de las banderas rojas expuestas en este artículo se aplican a ti o a alguien que sea importante para ti, por favor pídales que busquen ayuda. Las relaciones entre las personas deben servir para sentirnos mejor y disfrutar de ellas, no para sufrir abusos o hacernos sentir mal. Y las relaciones BDSM no son una excepción.




Fuente: submissivefeminist


Escorpio Dom, 30 de julio de 2018

RosazulBDSM

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