Carta a mi Amo

La carta de una sumisa para su Amo. Como sumisa, ¿te reconoces en esta carta? Como Dominante, ¿es esto lo que tu sumisa siente por ti?



Mi querido Amo, Dueño y Señor, muchas veces le he dicho como me siento, la comunicación entre nosotros es fluida y constante, Usted se preocupa en saber todo lo que me pasa por esta cabezota mía... En algunos momentos no soy capaz de expresarlo con palabras, pero me conoce muy bien y sabe lo que siento. Siempre me anima a expresarme, a contarle, a abrirme a Usted. Hemos hablado mucho, nuestra relación está consolidada hace mucho tiempo, sabe muy bien todo lo que siento, pero aun así he querido escribirle estas líneas y hacerlas públicas.


¿Cómo podría describir lo que siento como sumisa, como sumisa Suya? Son muchas emociones, muchos sentimientos y muy intensos.


Me siento Suya. Me hace sentir que soy Suya, de Su propiedad, día a día. El vínculo que nos une es muy fuerte, es mi Dueño, soy Su sumisa. Llevo en mi cuello Su collar; es un gran orgullo llevarlo, lucirlo, mostrarlo, pero sobre todo honrarlo como merece. Soy la portadora de Su collar y debo cuidarlo.


Me siento cuidada. Nadie me ha cuidado tanto jamás, siempre pendiente de mí, siempre procurando mi bienestar. Cuidada a todos los niveles, en todo momento. Cuida mi cuerpo igual que cuida mi alma, ambos le pertenecen.


Me siento protegida. Sus brazos son mi refugio, bien lo sabe Usted, en ellos me acurruco y me aprieto contra Su pecho sabedora de que nada me pasara en ellos. Siempre velando por mí, siempre intentando protegerme de todo aquello que me pueda causar algún daño.


Me siento mimada. A veces malcriada... soy consciente de ello.


Me siento valorada. Soy Su tesoro más preciado, desde el principio me lo ha dicho, Usted me hace ver el valor que tengo como mujer, como madre, como sumisa, el valor de mi entrega, de mi sumisión. Es fundamental para mi saber cuánto lo valora, cuanto valora mi esfuerzo, cada paso que doy... Escuchar de Sus labios lo orgulloso que esta de mí y ver su cara de satisfacción, me anima a esforzarme cada día mas en complacerle.


Me siento amada. Como nunca...


Me siento mujer. Parecerá una obviedad, pero no lo es. Usted conoce mi cuerpo a la perfección y sabe cómo hacerme disfrutar, siempre a Su antojo, siempre como Usted desee. Saca mi lado más salvaje, más primitivo... o mi lado más tierno... Pero decida lo que decida, tiene a la mujer en Sus manos.


Me siento asustada. A veces ya sabe que los miedos aparecen, pero ahí está Usted para ayudarme a vencerlos. Esos miedos estúpidos que en ocasiones me atormentan, me hace ver que no son más que eso: miedos sin sentido. Muchas veces mi cabeza ha dado más vueltas que una noria y me ha ayudado a pararla, a centrarme y a entender.


Me siento apoyada. En todos los aspectos de mi vida, en las decisiones que tomo, en cuestiones referentes a nuestra relación o a cualquier otra área de mi vida, siempre esta ahí para aconsejarme si lo necesito, para resolver mis dudas, para ayudarme a darme cuenta de muchas cosas, para reconocer cada pequeño logro. Cuando algo me ha sobrepasado, cuando me he quedado bloqueada, cuando algo me ha sorprendido, me ha ayudado a entenderlo y a gestionarlo de la forma correcta.


Me siento acompañada en el camino. Lo siento siempre a mi lado, Usted sabe lo necesario que me resulta sentirle junto a mí en determinados momentos. Como dije hace poco: jamás me deja caer... Acompañada en todo momento, tanto durante las sesiones como fuera de ellas. Esa sensación de no estar sola nunca, de saber que siempre está conmigo... es una sensación que llena mucho.


Me siento respetada. Desde el principio solo he tenido respeto por Su parte, mucho respeto. Y mucha paciencia, me ha demostrado que tiene de sobra. Nunca podre agradecerle lo suficiente tanta paciencia. ¿Cuantas veces fui insolente sin Usted merecerlo? Muchas, bien lo sabemos los dos, quizás demasiadas. Nos conocimos en un momento difícil de mi vida y ahí estuvo siempre, esperando a que yo estuviera preparada, respetando mis tiempos, mi ritmo, mis decisiones. Y esa paciencia y ese respeto han seguido intactos con el paso del tiempo.


Me siento vulnerable. Muy vulnerable, mi voluntad está en Sus manos, le he cedido el control, he desnudado mi cuerpo y mi alma ante Usted y los tiene a Su disposición. Me conoce como nadie, me expongo ante Usted como ante nadie. Milady se postra ante Usted, se entrega a Usted completamente desnuda en cuerpo y alma.


Me siento segura. Teniendo Usted el control, estando en Sus manos, mi seguridad es plena. Mi confianza es ciega, total y absoluta. No hay lugar más seguro en el mundo que Sus manos, esas manos que me cuidan, me azotan, me acarician, me guían...


Me siento libre. Libre de prejuicios que no me hacían ningún bien, libre para elegir, libre para expresarme, libre al cederle el control, libre en Sus manos, libre entregándome a Usted, libre siendo usada a Su antojo.


Me siento tranquila. Muy tranquila y relajada. El sentimiento de paz es inmenso a Su lado, muchas veces se lo he susurrado al oído.


Me siento afortunada. Muy afortunada por ser Suya, por tener la relación que tenemos, donde sinceridad, honestidad y confianza se mezclan entre sí.


Me siento feliz... es la palabra que resume todo: feliz...


Mi querido Amo, mi querido Lord MC... gracias por hacerme sentir tanto.





Escrito por ladymarian de MC el 11 de febrero de 2017

Publicado por RosazulBDSM el 24 de junio de 2018

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