Ceder a una sumisa

Actualizado: 15 de jul de 2018

Además de ser uno de los aspectos más discutidos de las relaciones D/s en el BDSM, la cesión de una sumisa a otra persona es uno de los puntos que más preocupa a las sumisas. En este artículo te proporcionamos algunas claves para que te formes tu propia opinión al respecto.



La cesión de una sumisa por parte de su Amo a otro Dominante es uno de los asuntos que más debate y polémica desata en el mundo de la Dominación/sumisión. Hay personas (tanto Dominantes como sumisas) que lo entienden como algo totalmente natural y aceptable e, igualmente, hay personas que lo consideran absolutamente indeseable.


En el tema de la cesión intervienen elementos como la entrega, el deseo de superación, el poder del Dominante, la vergüenza, el amor, la confianza, expandir los límites personales y un sinfín más. Y cuando entran en juego tantos elementos, y tantos de ellos tan íntimos y personales, es fácil de entender que existan múltiples opiniones dispares. De hecho, es normal que existan tantas opiniones como personas hay en el mundo D/s.


Antes de plantearse ceder a su sumisa, un Amo debe calcular muy cuidadosamente las posibles consecuencias que ello puede tener tanto para su sumisa como para la relación que ambos mantienen.

En la gran mayoría de los casos, el deseo o intento de un Amo de ceder a su sumisa puede tener consecuencias difíciles de predecir que, incluso, pueden resultar a la renuncia de la sumisa a seguir manteniendo la relación con su Amo. Una relación D/s está basada en la entrega de una sumisa a su Amo y sólo a él y, por tanto, es fácil entender que una sumisa contemple la cesión con desagrado (incluso aunque pueda aceptarla): su sumisión es hacía su Amo exclusivamente y que éste desee cederla a otra persona puede resultarle extremadamente humillante, puede hacerle perder la confianza en su Amo y casi con toda seguridad le producirá una tormenta emocional y psicológica. Antes de plantearse ceder a su sumisa, un Amo debe calcular muy cuidadosamente las posibles consecuencias que ello puede tener tanto para su sumisa como para la relación que ambos mantienen.



Qué es una cesión


La cesión de una sumisa es una práctica de las relaciones D/S que consiste en que el Amo de esa sumisa la entrega a otro Dominante para que se someta a él. Ese sometimiento al otro Dominante habitualmente debe producirse durante una sesión, aunque si la cesión es de larga duración, el sometimiento puede llegar a incluir todos los elementos propios de una relación D/s.


También hay cesiones en favor de personas vainilla. Es decir, la sumisa es cedida por su Amo a una persona de fuera del BDSM para que esa persona la utilice sexualmente.



Consenso


Como cualquier práctica del BDSM, para que una cesión pueda producirse es imprescindible que previamente la sumisa haya acordado con su Amo que las cesiones están dentro de sus límites aceptables.


La cesión es un punto que, lógicamente, preocupa mucho a las sumisas y por tanto no debe ser tomado a la ligera. Cuando se negocian los límites entre el Amo y la sumisa, éste es un punto en el que la sumisa insiste casi siempre. E, incluso, cuando simplemente un Dominante y una sumisa se están conociendo (en principio, sin ningún propósito más que el de socializar), es muy frecuente que la sumisa quiera conocer la opinión del Dominante sobre la cesión.


Cuando la sumisa establece que la cesión está fuera de sus límites (y que, por tanto, su Amo no podrá cederla) hay que distinguir si es un límite duro o un límite flexible. En el primer caso, la sumisa deja totalmente claro que no desea ser cedida ni ahora ni en el futuro. En el segundo caso, la sumisa establece que, por ahora, la cesión está descartada, pero deja la puerta abierta a que en el futuro pueda considerar expandir sus límites y, eventualmente, a aceptarla. Una parte muy importante de las relaciones D/s consiste en ir desarrollando todo el potencial de la sumisa y de la propia relación; es una de las tareas fundamentales de cualquier Amo. A lo largo de ese desarrollo puede llegar el momento en que el Amo entienda que su sumisa está preparada para reconsiderar su límite flexible en cuanto a la cesión, y entonces será el momento de volver a hablarlo entre ambos y llegar a un nuevo consenso sobre el tema (o dejarlo como estaba).


Por último, existe lo que se denomina cesión consensuada individualmente. Consiste en que la sumisa no pone como límite la cesión, pero se reserva el derecho de dar su consentimiento caso por caso cada vez que su Amo pretenda cederla. En algunas ocasiones la sumisa lo hace para poder elegir así las cesiones que le resulten atractivas, mientras que puede descartar las que no. Sin embargo, otras sumisas lo utilizan para, en la práctica, no aceptar las cesiones. En lugar de declarar las cesiones fuera de sus límites durante la negociación (algo que ella piensa que podría no gustar al Dominante con el que negocia), acepta las cesiones con la condición de tener que aprobarlas individualmente, para luego rechazarlas todas. No hay que señalar que para una relación como la D/s en que la confianza debe ser la piedra angular, esta manera de actuar es una forma muy poco aconsejable de comenzar la relación.



Límites durante la cesión


Al igual que en la relación D/s existen unos límites pactados entre el Amo y su sumisa sobre todos los aspectos de la relación, cuando se trata de la cesión de una sumisa su Amo debe pactar los límites de esa cesión tanto con su sumisa como con la persona que recibe la cesión.


Por una parte, la sumisa puede estar dispuesta a aceptar las cesiones siempre y cuando no se excedan determinadas condiciones (límites), y eso debe ser hablado y acordado por ella y su Amo antes de que se produzca la cesión (y en algunos casos, para cada cesión en concreto).


Por el otro lado, la persona (Dominante o vainilla) que recibe la sesión debe tener muy claros cuales son los límites que no debe traspasar. El Amo que cede a su sumisa debe tener una conversación con él para explicarle esos límites. Si es una cesión para una sesión en la que el Amo esté presente, éste puede asegurarse de que esos límites no se traspasan, pero en caso contrario tendrá que confiar a ciegas en que la persona que recibe la cesión se atendrá a lo pactado y a que su sumisa se negará a realizar cualquier cosa que exceda los límites (algo que puede resultar complicado porque puede chocar con el deseo de la sumisa de “no fallar” a su Amo, porque la sumisa, debido a la situación, no se encuentre en su mejor forma emocional o psicológica, etc.)



Tipos de cesiones


Excepto en el caso en que la cesión forme parte de la dinámica normal de una relación D/s, siempre supone una prueba emocional muy intensa para la sumisa. Así que la forma que adopte la cesión puede ser crítica para minimizar ese esfuerzo emocional. Los tipos de cesiones, en función de esfuerzo creciente para la sumisa, son estos:


  • Sesión compartida. Una sesión compartida es una sesión en la que dos o más Dominantes participan con una o más sumisas. El caso más habitual es el de la sesión en la que dos o más Amos participan con sus sumisas respectivas. Cada sumisa deberá someterse no sólo a su Amo sino a los demás Amos presentes, en los términos que se hayan acordado previamente. Otro caso habitual es en el que un Amo invita a otro Dominante a participar en una sesión con su sumisa, y ésta deberá someterse a ambos. En una sesión compartida la sumisa se somete a un Dominante que no es su Amo y, por tanto, está siendo cedida a ese Dominante.

  • Cesión con presencia del Amo en la sesión. En este caso sí que se produce la cesión de la sumisa a otro Dominante o persona vainilla. El Amo de la sumisa cedida está presente en la sesión (o en el encuentro sexual si se trata de una cesión a una persona vainilla) pero no interviene en la sesión a menos que sea para apoyar emocional o sicológicamente a su sumisa, o en caso de que se produzca una situación indeseada (por ejemplo, que la persona que ha recibido la cesión exceda los límites pactados). La presencia de su Amo en la sesión proporciona confianza a la sumisa y un anclaje para sus emociones y sentimientos.

  • Cesión sin presencia del Amo en la sesión. El siguiente nivel es el de una cesión que la sumisa debe afrontar en solitario, sin la presencia ni el apoyo de su Amo. La confianza del Amo en la persona a la que cede su sumisa debe ser total, y es muy importante que consiga transmitir esa confianza a su sumisa. Aun así, este tipo de cesiones usualmente suponen una prueba muy dura para la sumisa.

  • Cesión por periodos más largos. El nivel más duro para la sumisa es aquel en el que su Amo la cede a otra persona por un periodo de tiempo que excede al de una sesión (en algunos casos puede llegar a ser de semanas o meses). Al perder completamente la referencia de su Amo, estas cesiones son muy complejas de gestionar emocional y sentimentalmente por la sumisa, y usualmente suponen un riesgo alto para la relación D/s.


Motivos de la cesión


Al tratarse de una práctica tan especial, los motivos que llevan a un Amo a ceder a su sumisa, y a ésta a aceptar la cesión son muy personales y específicos de cada caso. Dicho eso, los principales motivos generales para que se realice una sesión son los siguientes.

  • Dinámica normal. Algunas relaciones D/s incluyen la cesión como parte de su dinámica habitual. Es decir, la cesión no es una práctica excepcional, sino que la realizan habitualmente con total normalidad.

  • Exhibición del Dominante. En algunos casos el motivo de la cesión es el deseo del Amo de demostrar a otras personas lo buena que es su sumisa. Con esa idea, el Amo cede su sumisa a otro Dominante para que compruebe durante una sesión lo bien entrenada que está, lo obediente que es, etc.

  • Poder. Este motivo es el que se da cuando el Amo quiere demostrarse a sí mismo o a su sumisa que es capaz de imponer su voluntad incluso cuando es algo que desagrada o rechaza su sumisa. Conseguir la obediencia de la sumisa cuando se trata de algo extremadamente difícil para ella es motivo de orgullo del Amo y, en muchos casos, de la sumisa.

  • Castigo. En este caso la sumisa es cedida como castigo por una falta que haya cometido. Cuando se da este motivo es porque la sumisa, aunque haya consensuado la posibilidad de ser cedida, ve la cesión como algo no deseable.

  • Expandir límites. En el caso de que la sumisa haya determinado que la cesión es un límite flexible para ella, su Amo puede cederla para que la sumisa expanda sus límites. Aunque sea un límite flexible sigue siendo un límite y, por tanto, necesitará del consentimiento previo de la sumisa para dar el paso, y la relación D/s se verá sometida a una tensión importante debido a los efectos emocionales que la cesión puede producir.

  • Voyeurismo o fetichismo. Para algunos Amos la cesión de su sumisa puede resultar muy excitante desde el punto de vista emocional y sexual, es decir, se trata de un fetichismo. En otros casos, el Amo puede disfrutar emocional o sexualmente presenciando como su sumisa es dominada o utilizada sexualmente por otras personas.

  • Económicos. Este motivo se refiere exclusivamente al caso de que un Amo ceda a su sumisa y reciba dinero a cambio con el objetivo de producir una mayor humillación a la sumisa. En el caso de que el “Amo” pretendiese ganar dinero cediendo a su sumisa estaríamos hablando de algo que está fuera del BDSM y que, probablemente, sería un delito.

  • Especiales. Hay casos en los que el Amo tiene alguna limitación física o sicológica que le impide tener relaciones sexuales con su sumisa. Con el fin de proporcionar satisfacción sexual a su sumisa, ese Amo puede cederla.


Trasfondo


Las relaciones D/s normalmente producen una vinculación emocional muy intensa entre el Amo y su sumisa. Aún más, en no pocos casos las relaciones D/s también son relaciones de pareja, por lo que la conexión emocional entre el Amo y su sumisa (y viceversa) es todavía mayor. Así pues, es normal que cuando el Amo expresa su deseo de ceder a su sumisa, la sumisa se cuestione la profundidad de ese vínculo por parte de su Amo. En otros casos, que su Amo exprese ese deseo marca para la sumisa un antes y un después en la relación que puede acabar en la fractura de la confianza y, por tanto, de la relación. Y, en otros, la sumisa lo siente como una ocasión extraordinaria para mostrar su entrega y devoción a su Amo.

Como ya se ha dicho antes, es tarea del Amo asegurarse de que su sumisa está preparada para llevar a cabo una práctica tan intensa y de calcular las repercusiones que tendrá. Estamos hablando de algo que puede alterar muy significativamente la estabilidad emocional y psicológica de la sumisa y, por tanto, de algo que hay que tomarse muy en serio.




Escorpio Dom, 1 de julio de 2018

RosazulBDSM

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