Dominar desde la sumisión

Actualizado: may 8

Cuando la sumisa controla o trata de controlar la relación D/s, o la sesión en la que está participando, se está saliendo de su rol y de lo que consensuó con su Dominante.


Dominar desde la sumisión

Las relaciones D/s del BDSM se basan en el intercambio de poder consensuado y consentido libremente entre dos o más personas. Una persona, la sumisa, cede su poder de decisión a la otra, el Dominante el cuál, a partir de entonces, decide por ambos. El alcance de la cesión de poder también se consensua entre los implicados. En unos casos la cesión se limitará a las actividades eróticas, en otros casos la cesión alcanzará todos los aspectos de la vida de la sumisa, 24 horas al día y 7 días a la semana; y entre esos extremos hay infinidad de posibilidades, tantas como parejas D/s.

Nota: Hablamos de parejas para simplificar, pero es igualmente aplicable a las relaciones en las que participan 3 o más personas.

Así pues, una relación D/s se configura básicamente con una persona que ejerce el rol de Dominante y otra que ejerce el rol de sumisa. El Dominante decide qué hacer, cuándo y cómo, mientras que la sumisa acepta y obedece las decisiones de su Dominante.


Hasta aquí todo está claro, pero ¿qué sucede cuando la sumisa pretende decidir por sí misma o influir en las decisiones de su Dominante saliéndose de su rol con el objetivo de controlar la relación o la sesión? A ese comportamiento se le denomina “dominar desde la sumisión” (o “dominar desde abajo”) y excepto en ciertos casos concretos, es un comportamiento poco saludable que suele indicar problemas de fondo más graves.



Por qué es mala la dominación desde la sumisión


En primer lugar, porque al salirse de su rol (sumisión) para desempeñar otro (dominación), lo que la sumisa está haciendo es incurrir en una manipulación del acuerdo alcanzado. Las manipulaciones en las relaciones personales producen efectos nocivos en esas relaciones, ya sean relaciones BDSM, de amistad, románticas, etc. La persona que manipula no está siendo franca y honesta y, casi siempre, las manipulaciones dañan esas relaciones.


En segundo lugar, los detalles sobre cómo se va a desenvolver la relación y las sesiones han debido consensuarse antes de iniciar ambas. Si una vez iniciada la relación o una sesión la sumisa trata de cambiar las reglas del juego unilateralmente, ello puede conducir a una quiebra en la confianza o a una discusión agria. Cuando se inicia la relación o una sesión, todo ha debido ser acordado con anterioridad, y ya no es el momento de discutir (dejando aparte las conversaciones que aparecen más abajo en el apartado “Qué no es dominar desde la sumisión”).



Cuáles son los posibles motivos para que una sumisa trate de dominar desde la sumisión


Como se dijo más arriba, la dominación desde abajo suele ser indicativa de un problema de fondo más grave. Descubrir el motivo por el que la sumisa tiene ese comportamiento debe ser el primer paso para solucionar el problema (si tiene solución).


La sumisa está probando al Dominante. Una sumisa particularmente fuerte podría querer asegurarse de que su Dominante es igual de fuerte y puede mantenerla bajo control. De esta manera, la dominación desde abajo puede ser en realidad un tipo de estímulo para que el Dominante controle a la sumisa con más intensidad. Si el Dominante es incapaz de lograrlo, la sumisa podría optar por un Dominante diferente que puede manejarla.

Nota: Para algunas sumisas, su rol tiene una naturaleza más beligerante (conocidas como sumisas brat). Las sumisas brat se dan a conocer como tales, porque necesitan un tipo especial de Dominante al que le guste esta clase de sumisas, y porque la dinámica que buscan no es la habitual en una relación D/s.

El Dominante es novato. Los Dominantes novatos podrían ser especialmente propensos a encontrarse con la dominación desde abajo porque no están seguros de cómo imponerse a otra persona. O pueden ser demasiado indulgentes porque todavía se están acostumbrando a su papel de líderes. Cuando se empareja con una sumisa de voluntad fuerte o con una más experimentada que él, el Dominante podría encontrarse siendo superado.


El Dominante es débil. Hay Dominantes que simplemente no son lo suficientemente fuertes como para poder controlar a su sumisa. En estos casos la sumisa podría aprovechar la situación para dirigir la relación o la sesión hacia donde ella desea dominando desde abajo.


En otros casos, un Dominante puede mostrarse indulgente por miedo a que su sumisa decida abandonarlo. Esta situación es más típica entre los Dominantes que sienten una fuerte atracción (física o romántica) por su sumisa. De nuevo, la sumisa aprovecha la debilidad de su Dominante para llevar las cosas por donde ella desea.


La sumisa tiene problemas de confianza. Una sumisa novata, que tenga una sesión con un Dominante nuevo para ella, o con un Dominante novato, puede tener problemas para confiar en él y dejarse llevar. Y ello puede llevarla a desobedecer o ignorar las órdenes durante la sesión. Dudar es natural, por lo que las nuevas parejas no deben precipitarse durante las sesiones iniciales.


La sumisa no es realmente sumisa. A veces la gente, al introducirse en el BDSM lo hace con el rol equivocado. Puede darse el caso de una persona que tiene interés en las relaciones de intercambio de poder y que decide probar con el rol de sumisa, para encontrarse a sí misma dominando desde abajo, porque su naturaleza es más Dominante.


En otras ocasiones, la sumisa realmente no es sumisa. Es una persona vainilla que quiere probar el BDSM como curiosidad o por cualquier otro motivo y que, por su naturaleza vainilla, se encontrará rechazando que alguien la domine.


Ambos son switches. En el BDSM, un switch es una persona que puede desempeñar cualquiera de los dos roles (Dominante y sumiso). Algunos switches son naturalmente más Dominantes o más sumisos. Si un switch está actuando de sumiso durante una sesión con otro switch que por naturaleza es menos sumiso que él, puede caer fácilmente en la trampa de dominar desde abajo.


La sumisa persigue fines ilegítimos. Algunas sumisas (e incluso vainillas disfrazadas de sumisas) eligen a un Dominante débil a propósito para representar la ficción de que están en una relación D/s. Suelen ser personas manipuladoras que no dudan en utilizar a otras personas para obtener sus fines. Estas sumisas llevan a cabo una dominación desde abajo de forma totalmente consciente y desde el principio. Los fines que persiguen pueden ser muy variados, como aparentar en la comunidad, ganar estatus, intereses económicos, etc. Estos casos se suelen reconocer porque el control que ejerce la sumisa es tan intenso y evidente que cuando esa sumisa y su Amo aparecen públicamente en la comunidad el pensamiento general suele ser: ¿quién el es Dominante y quien el sumiso?



Qué no es dominar desde la sumisión


No todos los comportamientos de la sumisa que tratan de influir en las decisiones de su Dominante son considerados dominar desde la sumisión. Por ejemplo:


Renegociar la dinámica y los límites: La dinámica, es decir, el tipo de relación que se quiere tener, es lo primero que se debe negociar cuando se va iniciar una nueva relación D/s. Una vez alcanzado el acuerdo, la dinámica de la relación será el marco general en el cuál se desenvolverá ésta. Sin embargo, las relaciones evolucionan, y las preferencias de las personas cambian. Puede llegar un momento en que una sumisa sienta la necesidad de cambiar la dinámica de la relación, y para ello debe tener una conversación con su Dominante en la que tratarán de consensuar la nueva dinámica. Por ejemplo, inicialmente se pactó una relación en la que la D/s estaría limitada a las actividades eróticas, y más tarde se decide ampliar el alcance de la D/s. Y lo mismo ocurre con los límites que se pactaron inicialmente. Este ejercicio de renegociación forma parte de una relación D/s sana, y no debe ser considerado dominación desde abajo cuando la iniciativa parte de la sumisa.


Expresar las necesidades: En una relación D/s, una sumisa debe mantener a su Dominante informado sobre lo que piensa, siente y necesita en cada momento, para que él pueda desempeñar su rol de la manera más efectiva posible. A lo largo de la relación, las necesidades de la sumisa, como la propia vida, cambiarán. Por ejemplo, la sumisa puede encontrarse más alegre y optimista (consigue un trabajo mejor, nace su primer sobrino, etc.), o al contrario (una muerte en la familia, problemas de dinero, etc.) Durante esos momentos la sumisa tiene todo el derecho de expresar lo que necesita (o lo que no) a su Dominante. Por ejemplo, que necesita ayuda o que necesita más espacio personal. Que la sumisa exprese sus necesidades a su Dominante y que éste trate de atenderlas forma parte de la normalidad en una relación D/s sana.


Meta-conversaciones: Son conversaciones que se tienen entre el Dominante y la sumisa de igual a igual (es decir, aparcando los roles mientras dure la conversación) para que la sumisa pueda discutir algún asunto de la relación con el objeto de mejorarla o afinarla (algunas veces se denomina “abrir un paréntesis”). También es una práctica muy saludable en las relaciones D/s y no es dominación desde abajo. (Puedes leer este artículo sobre las meta-conversaciones.)


Tener y usar la palabra de seguridad. La palabra de seguridad es una herramienta básica de cualquier sesión BDSM que garantiza que en la sesión no se excedan los límites tolerables por la sumisa. La sumisa la puede utilizar libremente en cualquier momento en que no se sienta cómoda y, por su propia naturaleza, su uso no es dominar desde la sumisión.

Nota: Si eres sumisa, y especialmente si eres sumisa novata, y un Dominante te dice que usar la palabra de seguridad es dominar desde la sumisión y que por tanto no debes usarla o, peor aún, si no quiere establecer una palabra de seguridad, deberías alejarte lo más rápidamente posible de ese Dominante. Siempre tienes el derecho a especificar lo que deseas hacer y lo que no, tus límites y a emplear el mecanismo de control que te haga sentir segura (como la palabra de seguridad).

Suplicar. Que la sumisa suplique durante una sesión es algo muy habitual. Puede suplicar para que su Dominante la azote más o más fuerte o, al contrario, para que sea menos duro. También puede suplicar para que deje de azotarla. Este comportamiento es típico de cualquier sesión D/s, y no es dominar desde la sumisión puesto que se considera parte del rol de la sumisa. Si la sumisa realmente necesita detener la sesión usará su palabra de seguridad.


Informar a tu Dominante sobre cómo estás. Un buen Dominante tratará constantemente de conocer el estado de su sumisa durante una sesión y que la sumisa le informe de él no es dominar desde la sumisión. No lo es incluso si la sumisa incluye en el informe lo que preferiría en ese momento (“estoy bien, me puede azotar más fuerte si lo desea”).


Dominantes serviciales. Los Dominantes serviciales son un tipo de Dominantes que disfrutan centrándose en los deseos de sus sumisas. La sumisa de un Dominante servicial habitualmente consigue lo que quiere, y visto desde fuera podría parecer que dominan desde la sumisión. No es así, puesto que es el Dominante en el uso de su poder el que decide comportarse de esa manera.


Cuando es parte de la dinámica acordada. En algunos casos, las dos partes acuerdan que la sumisa tenga un comportamiento Dominante en determinadas situaciones. Estos casos, puesto que el comportamiento forma parte de la dinámica acordada, no se consideran dominación desde abajo. Por ejemplo, un juego de rol en la que la sumisa hace como que pretende dominar a su Dominante, pero éste resulta ser más fuerte, la despoja de su poder y la hace sentir indefensa y completamente dominada. Otro caso es el uso consensuado del bratting con el propósito de aumentar la emoción a través del conflicto. Las sumisas brat se comportan de manera indisciplinada y beligerante a propósito (a este comportamiento se le denomina bratting), con el objetivo de provocar a su Dominante para que tenga que hacer uso de todo su poder para someterlas.



Formas de reconocer la dominación desde abajo


En general, la dominación desde abajo se reconoce porque implica un comportamiento impropio del rol de sumisión que se repite con frecuencia. No sólo el Dominante debe saber reconocer estos comportamientos; la sumisa también, porque en ocasiones son comportamientos inconscientes que la sumisa puede no advertir en sí misma.


La sumisa le dice a su Dominante lo que tiene que hacer. Es quizás el caso más claro. El que debe tomar las decisiones es el Dominante. Si la sumisa trata de tomarlas ella diciéndole a su Dominante lo que debe hacer, entonces está pretendiendo controlar la situación.

Nota: Una sumisa debe tener cuidado al proporcionar consejos bienintencionados a su Dominante. El caso más típico es la frase “haga lo que tenga que hacer” que la sumisa emplea cuando piensa que su Dominante duda a la hora de tomar una decisión. La finalidad suele ser proporcionar confianza y seguridad al Dominante y así obligarlo a ejercer su poder. Sin embargo, cuando el Dominante duda, normalmente tiene una buena razón para ello. Lo correcto sería darle tiempo al Dominante a aclarar sus dudas o conversar con él para ayudarlo a despejarlas (la comunicación es esencial siempre), pero no forzar las cosas.

La su