La palabra de seguridad

Actualizado: 9 de jun de 2018

La palabra de seguridad, es una palabra y/o señal pre-acordada que cuando la sumisa la emplea durante una sesión BDSM indica a su Amo que no aguanta más, que ha pasado sus límites.



La palabra de seguridad


Antes de iniciar una sesión, el Amo y la sumisa deben acordar una señal inequívoca la cual, si es invocada por la sumisa, implica que la sesión se detiene inmediatamente. Esta señal es un mecanismo de seguridad que permite a la sumisa detener la sesión por distintas razones: que haya soprepasado su límite de aguante, que se sienta mal, que no le guste la dinámica de la sesión, etcétera.


La sumisa puede y debe utilizar esta señal siempre que lo crea apropiado, y el Amo debe detener la sesión inmediatamente, sin retrasos ni excusas, y pasar a auxiliar o a confortar a su sumisa.


Un Dominante que no quiera establecer esta señal, o que no detiene la sesión cuando su sumisa la invoca, debe ser considerado peligroso y cualquier sumisa sensata debería abstenerse de tener una sesión con él.

Una vez la sumisa se haya recuperado, lo conveniente es que Amo y sumisa hablen sobre lo sucedido y lleguen a un acuerdo sobre cómo evitarlo en el futuro.


Habitualmente esta señal es una palabra, y de ahí el nombre de palabra de seguridad. Se debe elegir una palabra corta y sencilla, y que no se prevea utilizar en ningún otro contexto durante la sesión para evitar confusiones.


Puede haber momentos durante la sesión en que la sumisa físicamente no pueda decir la palabra (por ejemplo, si está amordazada). Como medida adicional de seguridad se puede establacer una señal que tendrá el mismo efecto que la palabra de seguridad. Por ejemplo, una señal común es dar tres golpes con el pie en el suelo.


La técnica del “doble apretón” es una medida segura que sirve para reforzar la seguridad. Por ejemplo, el Dominante aprieta dos veces la mano de la sumisa. Si todo está bien, la sumisa devuelve ese doble apretón de mano. El que no responda, o que no responda como debe (con dos apretones) debe disparar la alarma.



La palabra de aviso


Por su propia naturaleza, la palabra de seguridad puede generar muchos problemas: la renuencia de la sumisa a emplearla por el sentimiento de "fallar" a su Amo, que la sumisa alcance un punto en que no pueda emplearla, que aguante más de lo que debiera antes de emplearla y el daño ya esté hecho, que su uso implica el final de la sesión con lo que sicológicamente ello puede conllevar, etcétera.


Un remedio para paliar estos problemas consiste en utilizar otra palabra, ademas de la de seguridad, que indique al Dominante que la sumisa se está acercando a sus límites. La sumisa puede emplear esa segunda palabra con mucha mayor libertad que la de seguridad, permite al Dominante aflojar o cambiar el tercio, o hacer una pausa para que ambos puedan hablar.


Por ejemplo, si la palabra de seguridad es "Rojo", la palabra intermedia podría ser "Amarillo". Tanto el Dominante como la sumisa siempre preferirán que el primero tenga la ocasión de modular la sesión antes que llegar a un punto de no retorno.



La palabra de situación anormal


Todas las personas somos distintas físicamente, tanto por nuestra herencia genética como por las circunstancias que nos hayan ido acaeciendo en la vida. En la práctica, eso significa que una práctica BDSM que es tolerable e incluso placentera para una sumisa, puede resultar intorelable para otra, precisamente por esas diferencias que todos tenemos.


Cuando, durante una sesión, la sumisa nota que algo va mal en su cuerpo debe advertírselo inmediatamente a su Amo. De no hacerlo se arriesga a sufrir un daño severo que aunque no sea intencionado sí que puede ser muy real. Para este tipo de situaciones se pacta una tercera palabra, la de situación anormal.


Imaginemos una sesión de spanking, una de las prácticas más comunes. Para la mayoría de las sumisas no representan ningún problema e, incluso, muchas las disfrutan (además de las spankees, por supuesto). Un Dominante se puede encontrar con una sumisa que no ha recibido muchos spankings y que, por tanto, no sabe que su nervio ciático es muy superficial en la zona superior de una nalga. Si el Dominante azota justo en ese lugar, el dolor de la sumisa va ser extremadamente intenso y si los azotes son muchos y/o severos, la sumisa podría recibir un daño muy importante. El Dominante no tiene manera de saber que justo esa zona representa un problema real para la sumisa, pero ésta si nota que algo va mal, que unos azotes normales no producen esos efectos. Ese es el mojmento para que la sumisa utilice la palabra de situación anormal con el fin de que el Dominante se detenga momentáneamente y ella tenga la ocasión de explicarle el problema. Luego la sesión podrá continuar normalmente porque al Dominante le basta cambiar ligeramente el objetivo para que un problema potencialmente peligroso quede desactivado.



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