Las otras mujeres (las que no son sumisas)

Actualizado: 5 de jun de 2018

¿Quién es más libre, una sumisa o una mujer no sumisa? En este artículo podrás leer la opinión de una sumisa.

— “¿Pediste permiso para eso? No recuerdo que lo hicieses.”


Oh oh. Estoy sobre sus rodillas, alternando entre azotes y orgasmos, orgasmos para los que se me olvidó pedir permiso. En mi defensa, él estaba haciendo esas cosas con sus dedos… y no pudeeeee evitarloooooo…


— “Hablaremos de eso después.”


Y lo deja así… por ahora. Más tarde estoy bocabajo sobre el brazo del sofá. Pone lubricante en mi culo. Mueve sus dedos dentro de mis dos agujeros, y… oh dios mío. Estoy en el borde casi instantáneamente. Pido permiso y él saca sus dedos. Oh no. Después de un momento los dedos están dentro de nuevo, haciendo su magia.


— “¿Cuál ha sido una regla constante en todas tus relaciones?”


Joder. Me gusta tanto. No puedo pensar. Joder… Él para. Mis muslos tiemblan, y se me escapa un quejido entre los labios.


— “No correrme sin permiso.”


— “Correcto. ¿Y qué hiciste antes?”


— “Correrme sin permiso.”


Sus dedos vuelen a estar dentro de mí. Gimo. Ahora reconozco el juego.


— “Dime cuando estás lista para correrte.”


Y se lo digo. Una y otra vez. Puedo sentir mi humedad deslizándose por mis muslos. Cada vez me siento un poco más desesperada. Pero también lo acepto. Acepto que mi cuerpo le pertenece, y que él decide lo que siento. Esto es lo que la denegación me hace. Sumisa. Desesperada por complacer. No complacerlo con la esperanza de que me dé un orgasmo, sino complacerlo porque es mi propósito. Mi único placer es darle placer a él. Hace que esté mucho más ansiosa por servirle, incluso aunque sea a través de la desesperación y el sufrimiento.


Después de estar a punto varias veces y de algunas rondas con la fusta, no tengo duda de cuál es mi lugar. Entonces él se sienta.


— “Ven aquí niña. Pon tu coño sobre mi pie.”


Oh nooooooo. No me gustan los pies. Ni besarlos ni frotarme contra ellos. En cualquier caso lo haré, pero no me gusta. Y él lo sabe. Pero, por supuesto, obedezco.


— “Así es como te vas a correr.”



Hago un mohín. Quizás me avergüenzo un poco. Pero empiezo a moverme adelante y atrás. Joder, estoy tan mojada. Al comienzo voy despacio. Pero entonces quiero pasar por ello de una vez, así que escojo el lugar. Cierro los ojos un poco. Imagino sus dedos dentro de mí. Trato de centrarme en el cálido ardor de mi culo. Pienso en lo que me hará a continuación. Pero entonces hago una mueca de frustración.


— “No sé si puedo hacerlo así…”


— “¿Crees que otras mujeres hacen esto? Cuando otras mujeres quieren correrse, lo hacen cómo quieren y cuándo quieren. Otras mujeres eligen elegir. Otras mujeres no montan el pie de su Amo, tratando desesperadamente de llegar. Otras mujeres…”


Y sólo con eso me hundo en las profundidades. No soy nada. Sólo una esclava para su disfrute. Y me aferro a su pantorrilla todo lo que puedo con las muñecas esposadas, cabalgando su pie mientras me corro. Después me desplomo con mi cabeza sobre su muslo. Los ojos se me cierran por un momento. Me tira del pelo y el mundo bulle suavemente a nuestro alrededor. Froto mi mejilla contra su muslo. Su pequeña mascota, exactamente el sitio que me corresponde.


Más tarde le digo que estaba pensando en aquellas mujeres, las que se corren cuándo y cómo quieren. Y pensaba, qué triste para ellas. Porque de su dominio viene mi libertad. No quiero correrme cómo y cuándo lo desee. Quiero ser la mujer que da lo que otras no dan. Quiero que él destruya esos límites y me desnude de todo lo que está fuera de nosotros. Hay tanta libertad en la esclavitud. Es la libertad de la aceptación total. La libertad de entrégame a mí misma sin vacilación. La libertad de encontrar lo que hace que mi corazón cante. Frotándome contra su pie mientras ello me hace pensar en otras mujeres… Me sentí hundida. Pero también me sentí aceptada y querida por lo que soy. Y libre.


No, no envidio a esas otras mujeres. Las que piensan que son libres. Porque la libertad que encuentro en su dominio es mucho más valiosa para mí.


RosazulBDSM


Fuente: tangledupheart

118 vistas
  • Icono social Tumblr
  • Facebook icono social