No es fácil ser sumisa

Actualizado: 15 de jul de 2018

Que una mujer acepte que tiene un alma sumisa es un proceso difícil que la lleva a través de una dura batalla interior. Pero, si gana la batalla, el premio es sentirse completa y a gusto consigo misma. Y si esa batalla la libra de la mano del Dom adecuado, al premio se le suma la felicidad.



¿Cuántas veces hemos leído esta frase? Muchas, al menos yo muchísimas. Llegue a creérmela de tanto leerla. He de decir que no hace bien creerse algo así; a mí no me hizo ningún bien. Creérsela hace que tú misma pongas un muro delante de ti, un muro que se supone que tienes que derribar, pero si empiezas creyendo que no es fácil... ¿cómo lo vas a lograr? Un muro que realmente solo existe en tu cabeza.


En mi opinión es una frase acertada pero solo hasta cierto punto.


Lo difícil no es ser sumisa, en realidad es más fácil de lo que yo misma pensaba cuando conocí este mundo. Lo difícil, lo complicado, lo que te desubica, lo hiriente, lo sangrante a veces, es darte cuenta de que eres una mujer sumisa y aceptarte como tal. Hasta que no te miras al espejo y tú misma te preguntas: ¿qué ves? Hasta que tu respuesta natural no es: me veo a mí, a una mujer sumisa, feliz y orgullosa de serlo... hasta que no llega ese momento... solo ves el muro... Pero, ¿por qué ese momento tarda en llegar? ¿Tan difícil es aceptar lo que eres?


Opino que no debería ser tan difícil, ya que la sumisión no es un sentimiento que puedas generarte a ti misma cuando a ti te apetece. No se trata de decir: voy a ser sumisa porque me gusta lo que he leído o visto de este mundo. No, ni mucho menos creo que sea así. Naces con ese sentimiento, con lo que muchos llaman "esencia sumisa", posiblemente siempre hayas sido sumisa, aunque no hayas sido consciente de ello, aunque por circunstancias nunca hayas demostrado tu lado sumiso a nadie, o quizás sí, pero desconocías de lo que se trataba, simplemente actuabas así porque te parecía lo normal.


No es algo que puedas forzar, no te conviertes en sumisa porque quieres o cuando quieres, no, esto no funciona así.


Si realmente posees esa esencia sumisa, en un momento dado llega alguien a tu vida que sabe sacar ese lado sumiso de tu ser. No es fácil sacarlo, pero si está realmente ahí, va saliendo con más facilidad de la que se cree. Debe estar, si no, por mucho que nos empeñemos, no hay nada que hacer. La sumisión debe salir del alma, de modo natural, en caso contrario el sufrimiento que puede causar es enorme, ya que se actuaría en contra de los propios sentimientos.


El problema es que se trata de un proceso acompañado de una lucha interna considerable, muy lógica también y fácil de entender.


Las mujeres de mi edad, cuarenta y tantos, así como las mas jóvenes, hemos sido educadas para ser independientes, autosuficientes, para no aguantar lo que no quisiéramos aguantar, para no bajar la cabeza ante nadie, para no someternos a nadie... Se nos enseñó a ser supe mujeres, supermartes, supe trabajadoras y sobre todo a estar muy orgullosas de serlo. La sociedad nos admira por ello. Yo puedo con todo y no necesito a nadie; ¿les suena esta frase?


¿Cómo podemos entonces aceptar fácilmente algo que va contra lo que se nos ha enseñado, de lo que conocemos, de lo que se supone que es lo correcto, de nuestro día a día? Supongo que muchas desisten aquí, puedo llegar a comprenderlo: es difícil aceptar algo que no cuadra en tu vida, que además generalmente no puedes divulgar porque te acaban tachando de loca o enferma. Quizás lo más sencillo es ignorarlo y ya está, lo mejor es seguir con tu vida de superwoman, esa en la que puedes con todo, esa en la que recibirás admiración y reconocimiento público.


Pero esa aceptación puede llegar, en mi caso llego con la ayuda de la persona correcta. Imagino que a cada sumisa le llegara de un modo diferente. Quizás en soledad, quizás en compañía, cada caso tendrá su propia historia.


Y cuando realmente lo aceptas, cuando además tienes la gran suerte de tener junto a ti a tu Amo (no a un Grey de esos que abundan)... es entonces cuando empiezas a disfrutar de tu sumisión. Eso que el resto del mundo no entendería, eso que sería motivo de críticas, sí, eso mismo: tu sumisión hacia quien lo merece, tu entrega a quien lo merece, porque quieres, porque te hace feliz y porque es tu elección.


Es en ese momento, cuando te aceptas a ti misma, cuando delante del espejo la respuesta va acompañada de una sonrisa, en ese momento es cuando te das cuenta de que ser sumisa no es tan difícil como esperabas. Al contrario, si además recorres el camino de la mano correcta es mucho más fácil de lo esperado.


No quiero decir con esto que sea un camino de rosas, hay momentos difíciles, muchos, hay que saberlo. Hay momentos de duda, de miedos, de inseguridades, de pensar en abandonar, de no saber cómo actuar... No todo son momentos buenos, algunos son duros y pueden llegar a sobrepasarte.


Soy consciente de que no todo el mundo ha tenido mi suerte. Me considero una mujer afortunada, una sumisa afortunada... muy afortunada...


Gracias mi querido Amo, Lord MC, por hacerme el camino fácil... y por millones de cosas más...




Escrito por ladymarian de MC el 15 de febrero de 2017

Publicado en RosazulBDSM el 22 de junio de 2018


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