Ideas para castigar a tu sumisa

Hemos preparado una lista de ideas que un Amo puede utilizar cuando no se le ocurra la manera de castigar a su sumisa. O simplemente, si quiere innovar o tener ideas frescas. Cómo castigar Una de las características básicas de las relaciones Dominación/sumisión es que existe una disciplina que impone el Dominante, es decir, un conjunto de reglas que la sumisa debe cumplir. Como no hay nadie perfecto, es inevitable que de tanto en tanto la sumisa infrinja alguna de las reglas, y es entonces cuando su Amo debe castigarla. Y, aunque los castigos no sean del agrado de ninguno, el Amo no puede ser negligente en su obligación de impartirlos, porque si no la castiga, o lo hace mal, su sumisa podría sentir que su Amo la descuida, que no se toma suficientemente en serio su rol o, simplemente, que es un mal Dominante. Para que el castigo cumpla su finalidad hay una serie de requisitos que se deben cumplir: El castigo debe tener un motivo El objetivo principal de cualquier castigo es que la sumisa aprenda de él. El Amo castiga para desalentar la conducta errónea, y para asegurarse de que la sumisa aprecia plenamente su papel en la relación. Una sumisa siempre debe saber por qué se le castiga. De hecho, un buen protocolo es decirle a la sumisa de antemano: "El castigo es porque..." o preguntarle: "¿Por qué te has ganado un castigo?" Esto hace que la atención la centre en el comportamiento que debe cambiar, y a la vez deja claro que lo que no le gusta a su Amo es su comportamiento, y no ella misma. Por tanto, no utilices los castigos sorpresa: tu sumisa podría ni saber lo que hizo mal (el motivo del castigo). Si no lo sabe, explícaselo antes. Y dale siempre la oportunidad de explicar su error. El castigo debe ser proporcional a la falta Que la sumisa incumpla una regla siempre debe resultar en un castigo. Pero la severidad del castigo debe estar determinada por la gravedad de la falta. Por ejemplo, si una sumisa tarda media hora en responder a un mensaje de su Amo, posiblemente una azotaina intensa sea demasiado. Pero si llega media hora tarde a una cita con su Amo porque estaba tomando café con las amigas y se ha descuidado, entonces posiblemente un castigo corporal sea adecuado. El castigo debe ser consistente Si castigas a tu sumisa por una falta, siempre que cometa esa falta de nuevo debes castigarla otra vez. Y siempre con un castigo similar o equivalente cada vez. Si la castigas unas veces sí y otras no, o si el castigo es diferente cada vez confundirás a tu sumisa y no conseguirás el objetivo de corregir la conducta. El castigo no debe ser demasiado suave Para una sumisa no hay nada peor que sentir que ha fallado a su Amo y que se merece un castigo serio por ello, y acabar despachada con una palmadita en el culo o sin castigo ninguno. Sentirá abandono, que a su Amo ella no le importa mucho, que su Amo no se toma en serio sus responsabilidades o que la descuida. Muchos Dominantes nuevos en el BDSM se reprimen porque temen pasarse o ir demasiado lejos, especialmente si su sumisa empieza a llorar. Si es tu caso, no te reprimas. Para evitar que te pases o vayas demasiado lejos está la palabra de seguridad. Tu sumisa la utilizará si es el castigo es demasiado doloroso física, emocional o mentalmente. El castigo debe aplicarse en tiempo El castigo debe aplicarse inmediatamente después (en la medida de lo posible) de que la sumisa cometa su falta. El objetivo del castigo es corregir ese mal comportamiento, y todo lo que sea dejar pasar un día o más antes de castigarla hace que el castigo deje de ser efectivo como medida disuasoria. Y, además, de nuevo la sumisa sentirá que su Amo la descuida, que no se toma suficientemente en serio su rol o, simplemente, que es un mal Dominante. Deja las malas emociones de lado Los castigos forman parte de la dinámica D/s que has elegido libremente. Por tanto, si eres sumisa, tener malos sentimientos hacia tu Amo cuando te castiga no tiene cabida. Si tienes algo pendiente que aclarar con él, hazlo (desde tu posición de sumisa o con una meta-conversación), pero los malos sentimientos no tienen cabida aquí. Por la otra parte, si eres Dominante, no castigues a tu sumisa por un comportamiento externo a la dinámica D/s que tenéis establecida. Para todo lo que no sea parte de esa dinámica, tu sumisa es una persona libre que puede hacer lo que quiera, y tú no tienes derecho a castigarla por ello. Si te ha disgustado algo que ella ha hecho fuera de esa dinámica, háblalo con ella y ventílalo fuera de la relación D/s. Las ideas Antes de usar cualquiera de estas ideas, asegúrate de: Que el castigo esté dentro de los límites acordados con tu sumisa (tener el consentimiento de tu sumisa). Adaptar las ideas a los límites de dolor/humillación de tu sumisa. Acordar una palabra de seguridad con tu sumisa para detener inmediatamente la actividad si fuese necesario. Conocer con precisión lo que estás haciendo. Por ejemplo, no uses cera caliente si no sabes nada acerca del tema. ¡Recuerda siempre que la salud física y mental de tu pareja es lo más importante! Si quieres algo más interactivo que leer un artículo, es decir, obtener una idea para castigarla con sólo pulsar un botón, visita La Palmeta de Rosazul. Castigos de restricción Quítale, o no le des, algo que le gusta. 1. Orgasmo con permiso. Tu sumisa solo podrá tocarse o tener un orgasmo si le das permiso. 2. Sin orgasmos. Prohibirle tener orgasmos totalmente durante el tiempo que estimes oportuno. 3. Orgasmos forzados. Haz que tu sumisa se corra una y otra vez después de que alcance el punto de máxima satisfacción. Cada orgasmo posterior le provocará peores sensaciones, hasta un punto que le arruinará todo lo positivo de la experiencia sexual. Un hitachi (también conocido como magic wand) es fantástico para esto. 4. Denegación del orgasmo. También conocido como Edging consiste en que lleves a tu sumisa justo al borde del orgasmo y entonces dejes de tocarla. Si quieres mayor agonía puedes repetirlo varias veces sucesivamente, dejando 3 ó 4 minutos entre medias para que se recupere. 5. Orgasmo arruinado. Lleva a tu sumisa al borde del orgasmo y, justo en el momento en que empiece a correrse, deja de tocarla totalmente (e impide que se toque ella). El orgasmo entonces será muy malo y le dejará la sensación de haberse quedado a medias. 6. A la cama. Mándala a la cama temprano. 7. Hambre. Déjala sin comer un día. 8. Prívala de tu atención. Ignórala completamente durante un periodo de tiempo. Dile que no tiene permiso para ir a verte, ni para enviarte mensajes ni para llamarte hasta que le digas lo contrario. 9. Anula una cita con ella. Si tu sumisa está entusiasmada con una cita que vais a tener, cancela la cita hasta que aprenda a portarse bien. 10. Sin caramelos. Quítale (o prohíbele que use) algo que le encante, durante el tiempo que estimes oportuno. Por ejemplo, prohíbele que acceda a las redes sociales, ver un programa de la tele que le guste mucho, etc. 11. Sin privilegios. Quítale privilegios, como dormir en tu habitación, mantener contacto visual contigo, comer su comida favorita, etc. 12. Collar. Si le gusta su collar de sumisa, quítaselo. Y si no le gusta llevarlo, haz que se lo ponga mientras esté en casa. A la gran mayoría de las sumisas les encanta su collar, así que quitárselo durante un periodo de tiempo puede ser muy efectivo. 13. Collar y cadena. Ponle el collar y la cadena y haz que te siga a todas partes. Si tienes que salir o hacer algo privado, ata la cadena a cualquier sitio y déjala allí. Si prefieres hacerlo más humillante, haz que te siga a cuatro patas en lugar de andando. 14. Silencio. Prohíbele que te dirija la palabra durante un periodo de tiempo. Si en vuestra relación ya se incluye la regla de que sólo pueda hablar cuando se lo permitas, prohibirle hablar hace que este castigo sea especialmente efectivo. 15. Más silencio. Prohíbele totalmente hablar, incluso en sitios públicos y a otras personas, durante un periodo de tiempo sin pedirte permiso antes (siempre que no interfiera en su vida personal, familiar o laboral). 16. Te lo has perdido. Prohíbele que vaya a un evento (por ejemplo, a un concierto) al que estaba ansiosa por asistir. Si quieres una vuelta de tuerca, llévala al evento sin decirle nada y dile que tendrá que esperar fuera sin entrar hasta que le envíes un mensaje dándole permiso. Mientras tu entras en el evento y le puedes ir enviando mensajes y fotos para contarle lo que se está perdiendo. El tiempo que la mantengas fuera, o incluso si finalmente no le das permiso para entrar y la tienes fuera todo el evento, es cosa tuya. 17. Atada. Átala a la cama o a cualquier mueble (de manera que se pueda desatar fácilmente si es necesario) y dile que se quede allí hasta que tú vuelvas. 18. Control del baño. Haz que tenga que pedirte permiso para poder ir al baño. Si le das permiso tendrá que ir desnuda y mantener la puerta abierta. Castigos productivos Que haga algo que sea (más o menos) útil. 19. Recado sexy. Envíala a hacer un recado vestida sólo con un abrigo sin nada debajo. 20. Recado caliente. Envíala a hacer un recado llevando bolas chinas (también se las conoce como ben wa balls y como bolas Kegel). 21. El plug. Haz que realice sus tareas diarias llevando un plug anal (mejor si es vibrador). 22. Sirvienta desnuda. Haz que te sirva la cena desnuda. 23. Leer. Haz que lea en voz alta un texto sobre la falta que ha cometido (el texto lo puedes conseguir en internet o hacer que lo escriba ella misma). Si no es suficiente, puedes acompañar su lectura de unos azotes. 24. Escribir líneas. Haz que escriba 100 veces: Nunca haré [lo que no debe hacer]. Un clásico. Y uno de los mejores castigos para fijar una idea clara en la mente de tu sumisa. Para maximizar la eficacia de este castigo, úsalo con mucha moderación. 25. Escribir otras líneas. Alternativamente, haz que escriba 100 veces la regla que ha infringido. 26. Escribir más. Alternativamente, haz que escriba un párrafo explicando las razones por las que está mal lo que ha hecho. Una vez su escrito tenga tu visto nuevo, haz que lo copie 50 veces. 27. Escritora. Alternativamente, haz que escriba dos folios explicando qué ha hecho mal, por qué está mal y cómo piensa mejorar en el futuro. Luego deberá leértelo en voz alta. 28. Bloguera. Haz que cree su propio blog en el que deberá escribir con todo detalle cada uno de los castigos y humillaciones que sufre. 29. Tareas domésticas. ¿Cuáles son las tareas domésticas que más odia tu sumisa? ¿Planchar? ¿Limpiar el baño? Pues qué mejor manera de castigarla. Hazlo más penoso inmovilizando una parte de su cuerpo (por ejemplo, atándole un brazo a la espalda) o atándola para que tenga los movimientos restringidos. Si la terea no queda lo suficientemente bien hecha, siempre puede repetirla. 30. Fregar. Haz que friegue cada baldosa de la cocina o del baño de rodillas con un cepillo de dientes. 31. Mover arroz. Haz que realice una y otra vez una tarea sin sentido. Por ejemplo, volver a doblar todas las toallas o mover arroz de un montón a otro, y después de ese montón a un bote o a una bolsa; un grano cada vez, claro. Castigos dolorosos o de incomodidad La letra con sangre entra, como dice el refranero. 32. Azotes. El clásico por excelencia. El castigo físico más popular son los azotes, ya sean con la mano, con la vara, con la fusta o con cualquier otro implemento de impacto. Para que sea más efectivo a la hora de disciplinar, haz que tu sumisa cuente los azotes en voz alta, que te dé las gracias tras recibir cada uno, que te pida el siguiente y/o que diga una frase del tipo: “no volveré a hacer [lo que haya hecho mal]”. 33. Sin azotes. Con el castigo de azotes te puedes encontrar con que a tu sumisa le gustan los azotes, y en ese caso el castigo perdería todo su efecto disciplinar y, de hecho, podría tener el efecto contrario: tu sumisa podría comportarse mal a propósito para conseguir los azotes que le gustan. Si a tu sumisa le gustan los azotes puedes castigarla sin darle azotes durante un periodo de tiempo. 34. Pinzas. Ponle pinzas de la ropa en zonas sensibles (pezones, labios vaginales exteriores, etc.) También se las puedes poner en la nariz, los labios, las orejas y zonas del cuerpo donde la piel esté más floja. 35. Pesas. Ponle pesas en zonas sensibles (pezones, labios vaginales exteriores, etc.). Si tiene piercings en los pezones o genitales, cuélgale las pesas de ellos. No te excedas con el peso porque podrían arrancar el piercing. 36. Depilación. Conciértale una cita para una depilación brasileña. 37. Boca sucia. Lávale la boca con jabón. O, mucho mejor, con Fairy. (Ten mucho cuidado y no vayas a utilizar un producto abrasivo o tóxico.) 38. Vibrador o plug helado. Si tienes un vibrador o un plug anal de cristal o de acero, sumérgelo en agua helada durante unos minutos antes de usarlos con tu sumisa. 39. Mordazas. Las mordazas te ofrecen multitud de posibilidades, así que se creativo. 40. Mordaza de jabón. Mete una pastilla de jabón grandecita en la boca de tu sumisa y haz que la mantenga dentro cerrándole la boca con cinta de embalar o atándole un pañuelo o una venda alrededor de la boca y por detrás de la cabeza. 41. Mordaza de bola. Busca una mordaza de bola grande e incómoda. Métesela dentro de la boca a tu sumisa y déjasela puesta el tiempo que consideres. Asegúrate de quitársela durante 5-10 minutos cada cierto tiempo para que pueda relajar y flexionar la mandíbula y evitar bloqueos o espasmos. 42. Mordaza de boca abierta. Ponle una de estas para tenerla en silencio a la vez que con la boca bien abierta. Y aprovecha que tiene la boca abierta para darle de comer cosas que no le gusten o cosas más o menos asquerosas, o para hacer cualquier cosa que se te pudiera ocurrir aprovechando que tiene la boca bien abierta y dispuesta. 43. Hablar con mordaza. Ponle una mordaza de boca abierta y haz que hable mucho, mucho; eso hará que vaya babeando por todos lados. Un efecto similar se consigue poniéndole una pinza en la lengua y haciendo que hable mucho. 44. Prohibición de orinar. Haz que tu sumisa beba varias bebidas diuréticas (café, té, refrescos) y prohíbele ir al baño durante 2 o 3 horas. Ajusta el tiempo hacia abajo o hacia arriba en función de lo severo que quieras que sea el castigo. 45. Paso del fuego. Has que camine por una superficie dolorosa o incómoda. Si lo quieres más severo puedes hacer que vaya a cuatro patas. Aquí tienes algunos ejemplos: Conchas. Piedras de cantos puntiagudos (que no produzcan cortes). Diversos tipos de pasta sin cocinar (macarrones, espirales, farfalle, etc.) Cáscaras de huevo. Piezas de Lego. 46. Arrodillarse sobre arroz. Es doloroso y molesto, y tiene el añadido de que luego deba recoger el arroz. 47. Ducha fría. Dale una ducha fría, que también es un clásico. 48. Baño helado. Llena la bañera con agua y cubitos de hielo y haz que tu sumisa tenga que meterse en él durante un minuto. 49. Cubitos de hielo. Haz que tu sumisa se ponga dos pares de bragas convencionales (las que tapan el culo, también conocidas como “bragas de abuela”) y llena el espacio entre ambas con cubitos de hielo. Espera hasta que los cubitos se derritan del todo antes de permitirle cambiarse. 50. Electricidad. Si no lo has hecho ya, tienes todo un mundo por descubrir y del que disfrutar. Utiliza una máquina Tens (en Amazon tienes para elegir) para que sea seguro. La electricidad se puede utilizar para administrar tanto placer como dolor, y la línea entre ambos es a menudo delgada y difícil de discernir. 51. Gomas elásticas. Coge una goma elástica y pónsela a tu sumisa en el brazo o en la pierna. Sólo tienes que estirarla y soltarla cuando haga falta; no hace daño, pero es doloroso. Tiene la ventaja añadida de que tu sumisa puede hacerlo por sí misma cada vez que se lo ordenes. Eso sí, ten en cuenta que deja peores marcas de lo que cabría pensar. 52. A ciegas. Haz que viva con los ojos vendados durante un periodo de tiempo largo (1 o 2 horas). 53. Dormir en el suelo. Otro clásico. Haz que tu sumisa duerma en el suelo o en la bañera como castigo por su falta. Castigos de humillación El dolor mental es peor que el físico y su recuerdo permanece más tiempo. 54. Ejercicios desnuda. Haz que se desnude y realice una tabla de ejercicios delante de ti. 55. Cachonda. Haz que te avise cada vez que esté caliente y te diga por qué lo está. 56. Masturbación pública. Haz que se masturbe en un lugar público (un restaurante, por ejemplo) sin que nadie se dé cuenta. 57. Mueble humano. Por ejemplo, haz que se ponga a cuatro patas y que haga de escabel para que puedas relajar los pies mientras lees un libro. O haz que se ponga a cuatro patas y haga de mesa para sostener la cerveza y los panchitos mientras ves el partido. 58. Cenicero humano. Ponla junto a ti mientras te fumas un cigarrillo y que ponga las manos en forma de cuenco para que puedas tirar la ceniza en ellas. 59. Confesión. Haz que te hable de cómo y por qué te ha decepcionado. 60. Recuerdo. Escribe en su cuerpo la infracción que ha cometido con un rotulador permanente. (Asegúrate de que no llegue a ser visible en el ámbito familiar, laboral y, en general, en cualquier ámbito ajeno al BDSM.) 61. Más recuerdos. Escribe en su cuerpo calificativos sucios con un rotulador permanente, como “zorra”, “putita”, etc. (Asegúrate de que no llegue a ser visible en el ámbito familiar, laboral y, en general, en cualquier ámbito ajeno al BDSM.) 62. Comer en el suelo. Si se porta mal le retiras el privilegio de comer en la mesa hasta que aprenda a portarse bien. Y mientras tanto, deberá comer en el suelo. 63. Comer como una perra. Haz que coma en un bol para perros (en el suelo o en la mesa), usando las manos o no. 64. Tono de móvil. Graba el audio de uno de sus orgasmos y haz que lo ponga como tono de llamada cuando la llamas tú. Luego, cuando estéis en un club o en una reunión BDSM llámala delante de otros asistentes. 65. Hacer el ridículo. Haz que tu sumisa se vista con algo ridículo en público. Que se ponga un disfraz del personaje de una película, que se pinte la cara como si fuese un gato, que se ponga unas medias con los colores del arcoíris de esas que llegan justo a tapar la rodilla o cualquier otra cosa que se te ocurra. Pero no te pases; no quieres que parezca un bicho raro, sino que llame ligeramente la atención. 66. Pedir consejo. Haz que tu sumisa llame a otro Dominante respetado que conozcas y que le pida que sugiera un castigo para su infracción. 67. Puntualidad. Si el problema es la falta de puntualidad, haz que tu sumisa vaya con un reloj enorme. No hace falta que sea de pulsera: puede ser un reloj de cuco, etc. Puedes encontrarlos en cualquier chino. (Asegúrate de que no interfiera en su vida personal, familiar o laboral.) 68. Cena a control remoto. Juguetes sexuales con control a distancia. Hoy día hay multitud de juguetes sexuales (vibradores y electro-estimuladores) que disponen de control remoto por Bluetooth o por internet. Y muchos de ellos son pequeños y discretos y se pueden usar en público sin llamar la atención. Haz que tu sumisa se ponga uno un día que tengáis una cita y controla la intensidad del juguete con tu móvil. Y si tu sumisa hace, aunque sea un leve sonido, el castigo irá a peor al llegar a casa (por ejemplo, dejarla sin orgasmo después de un largo tiempo de jugar con el aparatito). 69. Recado a control remoto. Una variante del anterior es que envíes a tu sumisa a hacer un recado (la compra, a la peluquería, a la farmacia o a cualquier otro sitio habitual) llevando un mini vibrador para ropa interior. Si quieres puedes acompañarla, especialmente si el mini vibrador tiene control remoto por bluetooth que, obviamente, llevas en tu móvil. Si consigue hacer el recado sin emitir un sonido puedes recompensarla con un orgasmo al llegar a casa. 70. De paseo. Pasea a tu sumisa por la casa (o en un evento BDSM) como si fuese un perro, poniéndole un collar y una cadena. Los más kinkys pueden añadir una careta de perro, de cerdo o de lo que prefieran e, incluso, un plug con rabo. El límite es la imaginación. 71. Comer con restricciones. Átala mientras come para que le resulte difícil comer. Dependiendo de las partes de su cuerpo que inmovilices le costarás más o menos comer. 72. Tatuajes temporales (pintados con un rotulador, por ejemplo) en las zonas más visibles de su cuerpo (por ejemplo, la frente o los antebrazos). Aplica tu criterio para elegir lo embarazoso que deba ser el tatuaje (por ejemplo, un dibujo de una persona desnuda, una inscripción del tipo “estoy caliente”, etc.) El tiempo que deberá llevarlos y los lugares a los que tendrá que ir mientras los lleva dependerá de la gravedad de su falta. (Asegúrate de que no llegue a ser visible en el ámbito familiar, laboral y, en general, en cualquier ámbito ajeno al BDSM.) 73. Desnuda en público. Llévala, por ejemplo, a una playa nudista y haz que se mezcle con los usuarios de la playa y se haga pasar por uno de ellos durante el tiempo que determines. 74. Sirvienta desnuda. Haz que te sirva la comida desnuda. 75. Pantalones mojados. Haz que parezca que tu sumisa se ha orinado encina vertiendo agua en sus pantalones (asegúrate de que sean pantalones en los que es fácil ver la mancha de humedad) y envíala a hacer un recado. (Procura hacerlo lejos de vuestros domicilios para evitar que tenga consecuencias negativas en su vida personal, como ser fuente de cotilleos vecinales, encontrarse con alguien del trabajo, etc.) 76. Marcas de azotes. Azota a tu sumisa hasta que tenga el culo bien rojo. Luego llévala a la playa y haz que se ponga un bikini que deje ver el culo. 77. Desnuda en la ventana. Ata a tu sumisa desnuda con las piernas separadas y luego ponla frente a una ventana. Trata de que su presencia en la ventana no sea evidente pero que todavía se la pueda ver (por ejemplo, alejándola un poco de la ventana). (Procura hacerlo lejos de vuestros domicilios para evitar que tenga consecuencias negativas en su vida personal; un buen sitio es en hotel de otra ciudad.) 78. Relaciones sexuales en la ventana. Ten relaciones sexuales con ella junto a una ventana. Igual que en el anterior, en un sitio no sea claramente visible desde el exterior pero que aún se os pueda ver. Hacerlo con ella desnuda apoyada en una ventana es un clásico. Este y el anterior funcionan mejor si vives en un piso que no esté a mucha altura (un tercero o un cuarto). (Procura hacerlo lejos de vuestros domicilios para evitar que tenga consecuencias negativas en su vida personal; un buen sitio es en hotel de otra ciudad.) 79. El sabor del placer. Haz que se masturbe con las bragas metidas en la vagina. Luego haz que tenga las bragas en la boca durante 30 minutos. 80. Masturbación rarita. Haz que se masturbe frotándose en un peluche o en la comida. Un clásico es que se masturbe a tus pies frotándose contra tu bota. 81. Pañal. Haz que lleve un pañal de adulto bajo unos pantalones ajustados y envíala a hacer un recado. 82. Campanillas. Haz que haga las tareas domésticas poniéndole pinzas con campanillas o cascabeles en los pezones y en los labios. Por supuesto, debe hacer las tareas sin que suenen las campanillas. 83. Enemas. Introduce un cuarto de litro de agua (un vaso) en la vagina o medio litro (dos vasos) si es el ano y haz que lo aguante durante 15 minutos. 84. Compra embarazosa. Haz que vaya a un supermercado y compre solamente el pepino o la berenjena más grande que pueda encontrar y un bote de vaselina o lubricante. 85. Recado embarazoso. Mándala a hacer un recado llevando un objeto embarazoso bien a la vista (un juguete sexual, una muñeca hinchable, una revista porno, etc.) (Procura hacerlo lejos de vuestros domicilios para evitar que tenga consecuencias negativas en su vida personal.) 86. Chupete. Mándala a hacer un recado chupando un chupete infantil. (Procura hacerlo lejos de vuestros domicilios para evitar que tenga consecuencias negativas en su vida personal.) 87. Fotomatón. Mándala a un fotomatón con una lista completa de posturas embarazosas en las que tendrá que fotografiarse. 88. Porno. Haz que vea porno y que te diga todas las cosas que le excitan. Cuando más extraño sea el porno, mejor. 89. Lamer las botas. Haz que lama tus botas con la lengua hasta que estén limpias. Un clásico. Si quieres hacerlo peor, mete los pies en un charco de barro o similar antes. 90. Un cuarto de baño no tan íntimo. No permitas que cierre la puerta cuando vaya al baño y haz comentarios sobre los desagradables olores que salen de allí. 91. En tercera persona. No le permitas usar el pronombre “Yo” ni que hable en primera persona. En su lugar, cuando quiera referirse a sí misma tendrá que usar una expresión del tipo “esta zorra”. 92. Cinturón de castidad. Haz que lleve un cinturón de castidad bajo la ropa cuando vaya a trabajar. 93. Bajo la mesa. Si tienes una mesa de trabajo en casa, haz que se siente o se arrodille debajo de ella mientras trabajas (o mientras ves una película). 94. Mensaje público. Cómprale una camiseta en la que ponga “zorra” o “slut” y haz que se la ponga para salir. (Procura hacerlo lejos de vuestros domicilios para evitar que tenga consecuencias negativas en su vida personal.) Castigos de aburrimiento o mentales Hacer que su mente juegue a tu favor para que aprenda la lección. 95. El “rincón de pensar”. Un clásico. Ponla de cara a un rincón en la postura que prefieras (de pie, de rodillas, etc.) y mantenla allí por un periodo de tiempo. Para obligarla a pensar en su falta mientras esté en el rincón, cuando termine el tiempo deberá decirte 10 motivos por los que se ha ganado el castigo (es decir, no sólo la falta concreta que originó el castigo, sino las implicaciones de su transgresión.) 96. Comida sana. Haz que coma algo super sano y super insípido, como una coliflor hervida hasta que esté blanducha. 97. Comida repugnante. Cocina algo que sepa realmente mal y haz que tu sumisa se lo coma. Si quieres hacerlo peor, que sea ella misma la que cocine el plato. 98. Posturas incómodas. Si no tienes mucho material, las posturas incómodas funcionan muy bien. Puede que no parezca difícil sostener una moneda contra la pared sólo con la nariz, pero en un par de minutos se vuelve muy difícil y agonizante. Obviamente, si falla en la tarea (por ejemplo, se le caiga el objeto) se habrá ganado otro castigo más severo. A continuación te pongo algunos ejemplos, pero hay infinidad de opciones si eres creativo. o Evite que se le caiga una moneda que debe sostener entre la punta de su nariz y la pared. Si se ha portado especialmente mal puedes sustituir la moneda por una pelota de ping-pong. o Se ponga de cara a la pared, extienda los brazos con las palmas de las manos hacia arriba y deba sostener, sin que se le caigan, una moneda en la yema de cada dedo. o Haz que sostenga una moneda contra la pared con cada dedo en cualquier posición incómoda que prefieras. o La primera y la segunda a la vez, o la primera y la tercera a la vez. 99. Estatua. Haz que se mantenga inmóvil manteniendo un libro sobre la cabeza. 100. Estatua móvil. Haz que camine totalmente erguida durante un periodo de tiempo. Para reforzar la postura puedes hacer que camine sosteniendo un libro sobre su cabeza sin que se le caiga. 101. No se derrama ni una gota. Haz que evite con un dedo que se derrame el líquido de una botella o lata a la que previamente has hecho un agujero. Si pones la botella en el centro de una mesa (para que nada contrarreste el dedo de tu sumisa empujando sobre el agujero), tu sumisa deberá además evitar que la botella se deslice por la mesa. 102. El refresco. Haz que ponga las manos a la espalda y que se doble por la cintura manteniendo las piernas rectas, de manera que su espalda quede en posición horizontal. Luego ponle una lata de refresco en algún punto sobre la columna vertebral. Deberá evitar que se caiga la lata manteniéndose inmóvil durante el tiempo que determines. 103. El refresco con azotes. Si quieres que el castigo anterior sea más severo, azótale el culo mientras evita que la lata se caiga. 104. Privación sensorial. Privar a alguien de la vista y/o el oído puede ser una experiencia muy incómoda. Prueba a ponerle una venda en los ojos y unos auriculares reproduciendo ruido blanco durante un tiempo. Lo puedes combinar con otros castigos o actividades: nada es más excitante y a la vez crea más ansiedad que no saber lo que pasará a continuación. En ningún caso la privación sensorial puede exceder las 2 horas, ya que más tiempo podría provocar problemas de salud serios. 105. Aislamiento. Encierra a tu sumisa en una habitación pequeña o en un armario durante un tiempo (asegúrate de que tiene la ventilación necesaria). O en su jaula si la tiene. 106. Anti-entretenimiento. ¿Tu sumisa odia una canción, género musical, programa de televisión o película? Pónsela bien alto. Para hacerlo peor, que realice a la vez alguna tarea que le desagrade. Quizás las tareas domésticas o quizás algo difícil o sin sentido, como un cursillo de mecánico de tractores, aprender bailes regionales o hacer castillos de naipes de una determinada altura. 107. Contar monedas. ¿Tienes una hucha? Haz que tu sumisa cuente las monedas. 108. Bondage mental. Haz que tu sumisa se ponga en algún sitio como si estuviese atada. No le proporciones ningún entretenimiento ni distracciones y haz que esté así inmóvil durante el tiempo que determines. 109. Términos y condiciones. Busca los términos y condiciones de cualquier software moderno (como Facebook, los productos de Google, etc.) Ya sabes, esos a los que siempre haces clic en Aceptar sin leerlos. Haz que tu sumisa los lea, tome notas y haga resúmenes. 110. Cortar el césped. Si tienes jardín haz que tu sumisa lo corte a una determinada altura usando unas tijeras de uñas. Fuente: https://domsubliving.com/punish-sub-effectively/ Escorpio Dom, 13 de mayo de 2021 RosazulBDSM

Ideas para castigar a tu sumisa